Orientación y consejería de parejas

Diferencia entre orientación y consejería y terapia de pareja


No todas las parejas disponen de tiempo y recursos para llevar un proceso de terapia de pareja y familia, el cual por estructura es amplio y prolongado en el tiempo, en la cual se abordan las diversas problemáticas atraviesan a la pareja. Desde diversas panorámicas. El proceso de terapia de pareja es integral y por lo mismo toma un número mucho mayor de sesiones que el de Orientación y Consejería.

El proceso de orientación y consejería de pareja no remplaza al proceso de terapia de pareja.


El iniciar un proceso de terapia de por si requiere de un compromiso en el tiempo de participación, de disponibilidad horaria y de inversión mayor, semanal. Motivo por el que diversos consultantes postergan su visita al psicólogo y/o terapeuta.

En este punto, lo pertinente y cercano como intervención y alternativa es la Orientación y consejería para parejas, ante una ausencia de acompañamiento psicológico para prevenir el ahondar con el tiempo la relación de malestar y disfuncionalidad.
Son frecuentes   expresiones de consultantes como: “no tomamos la terapia por verla costoso y largo en el tiempo” “Venimos ahora al psicólogo luego de años relación con dificultades, cuando ya hemos decidido separarnos”.
Las parejas cuando asisten al consultorio luego de años de vivenciar discusiones, diferencias, conflictos, agresiones físicas y verbales; nos presenta una   relación desgastada y vulnerable, es poco lo que se puede hacer cuando ya uno de los miembros tomo una decisión que no es andar de la mano con el otro. En una analogía medica: es poco lo que se puede hacer cuando el paciente ya no tiene pulso, o este esta desapareciendo. Tampoco se puede ofrecer un re-armado  de relación como pareja (Si es que ambos no lo desean como tal), más si podemos centrarnos en salvaguardar lo salvable, como es el respeto mutuo, el ser amigos, los hijos, el ser padres, etc.

Mayormente no podemos designar proceso de terapia al asistir a una o tres sesiones, en lapsos corto de participación de la pareja, lo correcto es denominarlo como orientación y consejería. Proceso que es útil y que permite la funcionalidad de la pareja.


Cada pareja es muy diferente a otra y atraviesa dificultades muy particulares. Lo que implica que la intervención no puede ser como un recetario, en la cual una misma fórmula sirve para todas las parejas.

En ese sentido la propuesta de orientación y consejería se centra principalmente en la dificultad principal que declaran la pareja y que es el motivo de consulta. La labor  se centra es  acompañarlos y orientarlos para que en un breve lapso de tiempo, la pareja sepa qué es lo que tiene que hacer como proceso de relación. Es importante notar que los objetivos son limitados, ya que se circunscribe a un aspecto particular que atraviesa la pareja, identificado por ellos como problema en la relación.
Si presenta eficacia vista desde una panorámica sistémica, un cambio en un elemento de la relación puede ser el inicio del re-encendido de lo que se encontraba apagado en la pareja.



El proceso de recibir orientación y consejería  para parejas,  como tal está recomendado en desarrollarse en un lapso promedio de una a tres sesiones, en el caso de que la pareja encuentre que es necesario trabajar otros  temas importantes para ella se puede de aperturar de un espacio consulta psicológica de pareja,  que permite a la pareja reestructurar patrones de vida, modos de interacción, dificultades y manejo de las mismas, etcétera.