Modelos de comunicación en la pareja y familia



Virginia Satir al respecto refiere:


Después de muchos años de escuchar distintas interacciones, lentamente me fui dando cuenta de que existen determinados modelos, aparentemente universales, en la forma en que se comunica la gente. Una y otra vez observe cuatro modelos de afrontar los resultados negativos del estrés entre las personas. Éstos cuatro modelos (que denominó apaciguador, acusador, calculador y distractivo) se dan cuando uno reacciona en una situación de estrés y, simultáneamente, percibe que la propio que estima se reduce (que "el caldero se pegaba". Asimismo, el "pegado" no podía decir y qué no.

A medida que fui comprendiendo con mayor profundidad estos modelos, me di cuenta de que la autoestima se puede pegar fácilmente cuando uno no ha desarrollado un sentimiento sólido y atento. Cuando alguien está seguro de su autoestima, es muy fácil recurrir a las acciones y reacciones de otro para definirse. Por ejemplo, si alguien nos llama novatos, estaríamos de acuerdo con este comentario, sin ponerlo en duda, y sin reflexionar en sí nos corresponde. Somos novatos porque lo ha dicho la otra persona.

Es muy fácil que alguien que tenga dudas en su autoestima caiga en esta trampa. Te recomiendo que tomes todo lo que venga de afuera como algo que es preciso sobrellevar, no como algo que te defina.

Del mismo modo, el estrés por sí solo no tiene porque parecernos un ataque a nuestro autoestima. Sentir estrés puede ser doloroso o desconcertante, pero no es lo mismo que dudar del valor personal de uno.

¿Sabes cuáles son los sentimientos internos cuando tu caldero se pega? Cuando me sucede a mí, siento un nudo en el estómago, se me tensan los músculos, contengo la respiración y, a veces, me mareo. Mientras ocurre todo esto, descubro que mis pensamientos están relacionados con el diálogo que mantengo conmigo misma. Las palabras son variaciones de "¿quién se preocupa por mí? Soy un ser despreciable. No hago nunca nada bien. No valgo nada". Algunas palabras que pueden describir este estado son: avergonzada, inquieta, incompetente, indefensa y temerosa.

Lo que dijo cuando me encuentro en esta coyuntura pueden no tener nada que ver con lo que siento o pienso. Si creo que la única forma de resolver el dilema es hacer bien las cosas contigo (de modo que pienses que soy una persona encantadora, aceptable, etcétera.) Diré lo que crea que sea conveniente. Es irrelevante si es cierto o no. Lo importante es mi supervivencia y le he puesto en tus manos. Cuando actuó de esta forma, estoy traspasando mi poder.

Imaginemos, en cambio, que retengo en mis manos mi supervivencia y mi poder. En este caso, puedo decir sin vueltas lo que pienso y siento. Puede que, al principio, sienta cierto olor al dejar al descubierto mis puntos débiles y asumir los riesgos que se puedan derivar de ello; sin embargo, evitó el dolor, más doloroso, de infringirme daños físicos, emocionales, intelectuales, sociales y espirituales.

Es muy importante comprender que cada vez que hablas, se expresa todo tu poder. Cada vez que pronuncias una palabra, tu rostro, tu voz, tu cuerpo, tu respiración y tus músculos también están hablando:

Comunicación verbal: palabras
Comunicación corporal/Sonora (con o sin palabras): expresión facial, posición del cuerpo, tono muscular, ritmo y la respiración, tono de voz, gestos.
Las discrepancias entre la comunicación verbal y no verbal generan mensajes doble. Tus palabras dicen una cosa y el resto de ti expresa otra. ¿Alguna vez escuchaste: "pero por supuesto que me gusta" y te has preguntado por qué la cabeza del interlocutor se movía de un lado a otro?

Las familias conflictivas que he conocido mantenían una comunicación plagada de doble mensaje, que sumergen cuando una persona sostiene las siguientes opiniones:

1. Tengo una autoestima baja y creo que soy mala por que me siento así
2. Me da miedo herir los sentimientos de la otra persona
3. Me preocupa que la otra persona tome represalias
4. Temo que se termine nuestra relación.
5. No quiero condicionar al otro
6. No soy consciente de lo que me es ajeno y no otorgo ninguna importancia a la otra persona ni a la interacción con ella.

En prácticamente todos estos casos, la persona no es consciente de estar emitiendo mensajes dobles.
De modo, el oyente se enfrenta a los mensajes y el resultado de la comunicación se verá influido, en gran medida, por su reacción. Por lo general, las posibilidades son: quedarse con las palabras e ignorar el resto; quedarse con la parte no verbal e ignorar las palabras; ignora el mensaje por completo cambiando de tema, alejándose o yéndose a dormir; o comentar la doble naturaleza el mensaje.

Por ejemplo, si tengo una gran sonrisa en el rostro y de mi boca sale: "estoy mal", estoy emitiendo mensaje doble.¿Qué opciones tienes? Si recurres a las posibilidades de arriba podría responder a mis palabras diciendo: "lo siento", a lo que yo puedo contestar: "sólo bromeaba". La segunda opción es responder a la sonrisa y decir: "se te ve estupendamente", en cuyo caso por decir: "como puedes decir eso". La tercera opción es ignorar el episodio y volver a concentrarte en el periódico, en cuyo caso puedo continuar: "¿qué pasa? ¿Es que no importa?". Otro acción, la respuesta declaración, es reflexionar sobre el doble mensaje: "no sé qué me estás diciendo. Está sonriendo y, aún así, me dices que no te encuentras bien.¿En qué quedamos?". En este caso, me brinda la oportunidad contestar: "es que no quería condicionarte", etcétera.