VIOLENCIA EN LA RELACION DE PAREJA


Un aspecto interesante a considerar es la idealización de la mujer, idealización que llega  en considerar en ocasiones un nivel de indefensión ante contextos de violencia de la mujer. Sin embargo, tanto hombres como mujer presentan niveles de violencia en su comportamiento, mayormente observamos los casos de violencia como los reportados en los juzgados, en los CEM, los reportajes de radio y televisión,  comportamientos extremos generados por un hombre que ataca a una mujer indiferentemente del grado de vulnerabilidad.

Indudablemente es marcada la diferencia en el desarrollo ósea y muscular del hombre, como forma de crianza asociada a la violencia en nuestra sociedad, desde que los niños no juegan con muñecas, juegan a la guerra, a la pandilla, a las peleas, etc.

Una agresión física de un hombre puede generar mucho daño físico como psicológico en una mujer notorio y permanente incluso en el tiempo.

Sin embargo, aquello no exenta a la mujer como un ser también violento, violencia que se puede manifestar cotidianamente en una relación de pareja a través de las micro violencias.
En nuestra cultura latina y calificada de  machista, el hombre puede ser caracterizado como violento, en la relación de pareja. Se generan situaciones de violencia que pasan desapercibidas y que impactan en el hombre, debido a que la atención se centra mayormente en la mujer como “miembro vulnerable”. El hombre  también tiene sentimientos, se molesta, llora y se frustra, e incluso no muestra sus afectos con facilidad, desde los mandatos sociales: “los hombres no lloran, los niños no expresan sentimientos, aquello es para las niñas.” Pareciera que aquello es olvidado.

En la consulta de terapia de pareja es frecuente entrevistar a hombres que son victimas de violencia y micro violencias, encontrar a hombres dolientes y que sufren.  Hombre que deberían ser los fuertes pero aquello se configura como una mascara o armadura, para proteger una estructura interna.
Los ejemplos de micro violencias observados a través de expresiones de las consultantes como el guardar su ropa en bolsas negras de basura y lanzárselas por las ventanas producto de un conflicto,  ante una discusión dejarlo sin el almuerzo o cena intensionalmente por uno o mas días, cortar intencionalmente su ropa,  referir que su desempeño sexual no es el esperado con la intencionalidad de dañar, entre otros.

Los hombres también atraviesan contextos de violencia, mayormente del tipo psicológica que puede generar niveles de resentimiento y malestar hacia la pareja.
La terapia de pareja, la terapia psicológica individual, la psicoeducación y  las intervenciones preventivas son necesarias para ambos miembros.

Psicólogo Alvaro Silva Távara
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