Psicólogo Alvaro Silva, Teléfono 980980808. Especialización y experiencia en atención de casos de psicoterapia individual, de pareja y familia. Atención en Lima - Perú.

sábado, 30 de julio de 2016

Psicoanalisis y arteterapia

Psicoanilisis y relación con el arte y proceso creador


Al respecto Anne Brune en su obra Mediaciones terapéuticas y psicosis infantil señala:


Freud: psicoanálisis y creación artística
El fundador del psicoanálisis jamás se lo planteo- ¿hace falta recordarlo? La posibilidad utilizar el arte en el marco de la cura psicoanalítica, pero el arte desempeña un papel fundamental en la elaboración de la teoría freudiana. Teniendo en cuenta que Freud concibió la cura analítica en una dimensión exclusivamente verbal, ¿la utilización de las artes como elemento de mediación terapéutica puede basarse paradójicamente en la teoría freudiana? Para avanzar en esta cuestión, conviene examinar los vínculos establecidos por Freud entre arte, psicoanálisis y creación. En primer lugar, Freud siempre demostró su interés por las actividades artísticas y destacó la interacción entre arte y psicoanálisis. Por otra parte, el psicoanálisis intentó explicitar el proceso creador de la obra, así como el efecto producido por la creación artística en el sujeto, esto es, el vínculo entre inconsciente placer estético. Finalmente, Freud dio al arte fundamento sexuales y corporales y, desde esta perspectiva, analizó el destino de las mociones pulsionales, tanto en el arte como en la psicopatología, poniendo el acento en las semejanzas y diferencias entre neurótico y el artista.

Freud y la interacción entre arte y psicoanálisis
Freud evoca su relación personal con las obras del arte en “El Moisés de Miguel Angel”
he de confesar, ante todo, que soy profano en una cuestión de arte. El contenido de una obra de arte me atrae más que sus cualidades formales y técnicas, a las que el artista concede, máxima importancia. (…) Pero las obras de arte ejercen sobre mí una poderosa acción, sobre todo las literarias y las escultóricas, y más rara vez, las pictóricas. En consecuencia, me he sentido impulsado considerar muy detenidamente algunas de aquellas obras de tan profundo interés yo me causaban, y he tratado de aprehenderlas a mi manera; esto es, de llegar a comprender lo que en ellas producía tales efectos. Y aquellas manifestaciones artísticas (la música, por ejemplo) en que esta comprensión se me niega, no me produce placer alguno. Una disposición racionalista o acaso analítica se revela en mi contra la posibilidad de emocionarme sin saber por qué lo estoy y qué es lo que me emociona.

Esta “disposición racionalista” de Freud le incita a privilegiar el contenido de una obra, en detenimiento de su forma, lo que corresponde a una definición clásica del arte. Sabemos que Freud no sintió demasiado aprecio por el arte contemporáneo, especialmente por el surrealismo, y que en cambio se sintió atraído sobre todo por el renacimiento italiano. El psicoanálisis, por tanto, “ha traspasado las fronteras médica”, sobrepase el terreno de la psicopatología y se abre el campo la cultura: “(...) El psicoanálisis, en tanto que psicología de los actos psíquicos más profundos, inconscientes, promete convertirse en el nexo de unión entre la psiquiatría y todas esas ciencias del espíritu” (Freud, 1926, página 497), entre las que Freud situaba la literatura. La referencia a la literatura resulta central en la elaboración del psicoanálisis; Freud utilizó grandes textos literarios para construir su teoría, como el Edipo rey de Sófocles y la obra de Shakespeare, o para someterlos a la prueba del psicoanálisis, como en el caso de la de La Gradiva (1907). Distingue la figura del reprimido en la escritura y analiza la obra literaria como una manifestación del deseo y de las fantasías inconscientes del autor. De hecho, los textos psicoanalíticos y las horas literarias dan cuenta de fenómenos análogos, como escribe Freud a Schnitzer:
Así tuve la impresión de que usted sabe por inquisición (…) Todo lo que yo descubrí trabajando duramente con otras personas (Freud, 1922).
Aunque el escritor ignoraba las leyes del inconsciente, las encarnen su obra, que se presenta como un compromiso entre elenco sin de reprimido y su proyección en la obra.

Psicoanálisis y proceso creador

Freud no propuso un psicoanálisis del arte, que consistiría en reducir el contenido de la obra a las teoría psicoanalítica, sino que se preguntó por el proceso creador de la obra de arte. Como subraya P.-L. Assoun (1926, página 5) a propósito de la literatura, según Freud, “no se trata de acreditar una psicología de la creación literaria, que haría de la obra un reflejo, ni una estética de la forma”, que olvidaría sujeto inconsciente, esto es, el autor que desea de modo que Freud no destaca tanto el psicoanálisis del arte en sí mismo como el análisis del proceso mismo de la creación y, por tanto, en su opinión conviene no centrarse exclusivamente en la psicobiografía, cuyo objetivo es informar sobre el inconsciente el autor, ni en la búsqueda de cualquier inconsciente del texto. En el terreno de las artes plásticas, Freud interpreta también las obras de arte, por ejemplo el Moisés de Miguel Angel (1914a) y pone al descubierto las fuentes del proceso creador del artista, como Leonardo da Vinci (1910a).

Desde esta perspectiva freudiana, es como si logra creara al creador. Del mismo modo, la psicoterapia de mediaciones artísticas activan los proceso de creación en el paciente que, al crear un objeto, se cree asimismo homo sujeto: el aporte las mediaciones artísticas estimulen el sujeto de emergencia de formas nuevas de representación y un reinicio permanente de los procesos de simbolización.


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